HISTORIA DEL FUTBOL CUBANO - 1

Poco muy poco se sabe sobre los orígenes del futbol en Cuba. Quién trajo el primer balón o por donde llegó son preguntas que parece se perderán en la nebulosa de la historia sin encontrar respuesta.

 
Lo que si sabe a ciencias ciertas es que el 11 de Diciembre de 1911 se jugó el que es reconocido como el primer partido oficial en nuestro país. El mismo se jugó en el ya desaparecido Campo Palatino en la barriada del Cerro, entre los equipos Sport Club Hatuey y Rovers Athletic Club, más allá de que algunas fuentes señalan que antes de este encuentro se había efectuado uno con dos equipos completos de once jugadores dentro de uno de los cuarteles capitalinos.
Si bien este fue el primer partido oficial, no fue el primero jugado en la isla y mucho menos el primer intento de organizar este deporte en Cuba ya que 1907 se crea la Football Asociation de Cuba por parte de un grupo de entusiastas entre los que se encontraban Manolo Rodríguez y Raúl Lombardo.
También ese año, aunque no se ha podido precisar la fecha exacta,  se crea el primer club de futbol cubano el Club Sportivo Hatuey mientras que dos años después vería la luz quién sería nuestro primer Campeón Nacional el Rovers, aunque lo hacía con el nombre de Prado Football Club, nombre bajo el cual jugó su primer partido.
Integraban la directiva del Rovers:
Presidente: Stephen Leech
Vice-Presidente: R.M. Orr
Secretario: J. Ogilvis
Vocales: F. Edwards
              P.J. Thompson
Capitán del equipo:        Jack C. Orr
Vice-capitán P. Evered.
Rebautizado más tarde, otra fecha perdida en la historia, por su fundador, el escocés William A. Campbell, renombre que según cuentan se debe pura y llanamente al azar, se dice que a Campbell le gustan los nombres de Wanderers y Rovers para su equipo, pero no lograba decidirse por uno en particular así que decidió rasgar un papel y en cada lado escribió por separado los nombres, lo lanzó al aire y cuando cayó el nombre que quedó a la vista fue el del Rovers, así que usó ese nombre para rebautizar su club.
Para el desarrollo del mismo se compraron 350 000 metros cuadrados de terreno en Capdevilla, donde se instaló la casa club, un terreno para practicar futbol, un parque infantil, un campo de golf que más tarde pasaría a llamarse Habana Golf Club, así como un campo de tenis, una cafetería, una piscina y una bolera.




El 10 de Febrero de 1910, llegaba a La Habana un buque inglés, estancia que aprovecharon sus marineros para efectuar un encuentro con los muchachos de Hatuey, que no se mostraron muy respetuosos con la visita y le recetaron un contundente 8-0. Solo cuatro días después en Cienfuegos, el Sport Club de esa ciudad caía derrotado 0:2 ante los tripulantes de un barco británico.
Con esos antecedentes se llegó al histórico once de Diciembre, aquella tarde ante la mirada de curiosos y entusiastas los muchachos del Rovers vencieron a los del Hatuey por un gol a cero tanto anotado por Jack C. Orr. El Hatuey integrado por cubanos y españoles formó con Armando Carcas, Raúl Lombardo, José Mier, Juan Irigonegaray, Alberto Gaun, Theodoro Wilde, Miguel Casa, Juan Más, Antonio Orobio (Capitán), Juan Mesa, Manuel Lorenzo, José Bibal y Ramón Fernández. Mientras que el Rovers (con jugadores ingleses, escoceses, irlandeses y galeses) era integrado por PJ Thompson, B. Meyers, D. Tucker, P. Onfroy, Jack C. Orr (capitán) R. Stone, P. Evered, S. Lismore, R. Webber, M. Tomey, J. Ogilvis, Davis, Houldsworth y JE Edwards.
Y mientras en la capital del país y el centro de país el futbol comenzaba a dar los primeros pasos en el Oriente no se quedaba atrás y hay datos que señalan que ya en el 1912 se planeaban duelos entre las vecinas ciudades de Santiago y Guantánamo tal como señala la “Voz de Pueblo” que el 27 de Noviembre de ese año refleja la llegada por tren a Santiago de Cuba de Capitán del Guantánamo Sport Club en compañía de Enrique Rojo para ultimar, con los directores del Club Olímpico de esa ciudad, los preparativos para los partidos de Football que efectuarían en el mes de Diciembre.
En 1912 se produce un importante giro en la vida del joven deporte cuando se comienza a jugar en el templo de la pelota cubana, el Almendares Park, con tanto éxito que los juegos de béisbol debieron ser trasladados al horario matutino para dejar al futbol el horario vespertino, lo que facilitaba que la gran fanaticada, que terminaba a esa hora sus labores en los negocios capitalinos, asistir al estadio para observar a aquellos grupos de muchachos correr detrás de un balón.
En 1912 se forma el Deportivo Hispano América y un año más tarde se editó la primera publicación futbolística: La Guía Oficial de Football Asociation. En Septiembre de 1912 se crea el Fútbol Club de la Colonia Española, en Cienfuegos y da a conocer el primer reglamento en esa ciudad y ese mismo año celebró el primer juego contra el Centro Club al cual derrotó por 3:2. Sin embargo el primer partido oficial en Cienfuegos se juega el 19 de Enero de 1913, en los terrenos del hipódromo de la Perla del Sur (en el área del actual Reparto Eléctrico) entre el Cienfuegos Fútbol Club y Cuba
En 1912 se juega por primera vez la Copa Orr que es ganada por el Rovers.




Así informaba el Periódico la Lucha el estado de la Copa Orr (29 de Diciembre de 1912)


El 2 de Febrero de 1914 el Fútbol Club de Cienfuegos celebra el primer partido contra un equipo Habanero. El partido que se celebró en el Hipódromo local y terminó favorable a los de la capital 8:0.

Para 1915 se funda el AVC Football Club que más tarde cambiaria el nombre a Iberia Football Club, equipo que entre el 4 de Septiembre de 1927 y el 23 de Septiembre de 1928, estableció el record de más victorias consecutivas en Cuba con 35.
En el año de 1916 por desacuerdos con los clubs por algunas decisiones es disuelta la antigua Federación y se creó la nueva Federación Nacional de Balompié cuyos reglamentos más sencillos y mejor adaptados a las necesidades del momento fueron aceptados inmediatamente por todos los Clubs. El Sr. W.A. Campbell (quien había sido Presidente de la Federación de New York) fue nombrado como Presidente mientas que Don Francisco Martínez fue nombrado Secretario y Don Abelardo Valdés como tesorero

El año de 1917 fue un año lleno de acontecimientos para nuestro fútbol. En medio de una situación  política convulsa por el alzamiento en armas de los liberales, es el fútbol, practicado exclusivamente por españoles, el único que ofreció cierta actividad.

Negativa fue la disolución del Unión Racing Club y la desaparición del Euskeria equipo que durante la Copa Orr de ese año (ganada por el Hispano Americano) llegó a presentarse con solo 8 jugadores. Todo esto obligó a la postergación del Campeonato Nacional para darle tiempo a que se formara el Fortuna Sport Club el cual acogió a la mayoría de los jugadores del Racing y el Euskeria.

Irónicamente fue este equipo el que inició la controversia y las divisiones en el seno de la Federación. Con el Iberia casi Campeón del torneo con 7 puntos, uno más que el Hispano y seis más que el Fortuna (cuyo único punto provenía de un empate a 1 gol con el Iberia) se efectuó el último partido del torneo, a falta de pocos minutos para que se terminara el mismo el Fortuna se retira del terreno por no estar de acuerdo con una decisión arbitral.
Por tal decisión y siguiendo el reglamento de la Federación el equipo Fortunato fue descalificado del torneo. Lo cual ocasionó reñidísimos debates en varias sesiones extraordinarias, que motivaron la renuncia del Secretario de la Federación, cuya mesa quedó sin cargo al ser automáticamente retirados el Presidente y el Tesorero por ser miembros del Fortuna,  equipo este que alegaba ilegibilidad en la acción de la Federación por habérsele sido impuesta después del 30 de Abril fecha en la que debió haber terminado el torneo. En medio de las discusiones salieron a relucir múltiples irregularidades las cuales ocasionaron la anulación de varios partidos ya que se habían utilizado árbitros no registrados por la Federación. Al final y después de varios meses se decidió otorgarle el Campeonato al Iberia que era el equipo que más puntos acumulaba al momento de la suspensión del torneo.

Pero no todo fue negativo, ese año se funda el Cataluña en el Centre Catalá, siendo nombrado como su primer presidente Joaquín Muntal y como vicepresidente Joaquín Vidal. El resto de la directiva quedó integrada por José Murillo (Tesorero), José Gregori (vicetesorero), Emilio Sánchez Martí (secretario) y José A. Veciana, J. Pamies, A. Avellanet y A. Comas.

El mismo fue creado como un equipo de segunda categoría e hizo su debut a los pocos días en los terrenos del Estadio de La Federación contra el segundo equipo del Racing a destacar que fue el equipo Catalán el que abrió el marcador y que el partido terminó con un abrazo a dos goles. Entre los jugadores que en aquella tarde inaugural presentó el Cataluña caben señalar varios jugadores que ya habían militado en equipos españoles: el capitán Enrique de Asprer (Español de Barcelona), Serranía (Internacional), los hermanos Avellanet (Athletic de Sabadell) y Morera (Terrasa).

También en ese año se inaugura el Estadio de La Federación Nacional de Balompié, donde se efectuaron los partidos de la Copa Orr. El partido inaugural se produjo entre el Hispano-Americano y el Racing con victoria para los primeros de 4:0. Como dato curioso señalar que por primera vez hubo que pagar la entrada para ir a ver un partido de fútbol.

En 1918 los “Tigres” del Hispano América ganan por tercer año consecutivo la Copa Orr y se queda con ella en propiedad.

Fue por esa época que el futbol, llegaba a un lugar que lo adoptaría como niño mimado y que con el transcurso de los años se le llamaría la Cuna del Futbol: Zulueta. A tierra zulueteñas llegó el balompié de la mano, o en los pies, de los españoles que habían llegado a la región para construir las líneas del ferrocarril. Ya en 1918 se fundaba el primer club local, el Club Deportivo Zulueta, que pronto debió enfrentar su primer obstáculo, cuando debieron mover su primer terreno, aledaño a la iglesia, ante las quejas de las damas mojigatas de la época que veían como algo escandaloso un grupo de mocetones corriendo detrás de un balón mostrando las pantorrillas.

En 1920 la Federación de Fútbol publica su primer reglamento y en 1925 se afilió a la FIFA. En ese año se recibió, por primera vez a un equipo extranjero para una serie internacional, este equipo fue el Galicia Sport Club de Nueva York que gano dos y perdió dos durante esta visita.

Es a principios de los años 20 que comienza a desarrollarse el balompié en Manatí, una de las plazas futbolísticas cubanas de mayor tradición. Impulsado por inmigrantes españoles y caribeños, especialmente jamaiquinos, atrajo pronto la atención de los lugareños y ya en 1923 se funda el primer estadio de futbol en la localidad y pronto comenzaron a jugar contra seleccionados de Oriente y Camagüey contra los cuales logran importantes triunfos.

El fútbol como tema cernía sus tentáculos sobre la Habana y sus barrios, absorbía, los cerebros de todos y dislocaba el curso natural de la vida plácida de una ciudad que se supone tranquila. No tardaron en aparecer, pues, aquellos famosos cartelitos, que rezaban así: "se prohíbe hablar de fútbol" con los cuales los comerciantes pretendían detener la apasionante avalancha arrolladora del fútbol que perturbaba el ritmo de los negocios. Se hablaba tanto de fútbol que el interés por el precio del azúcar, él estado del mercado tabacalero y la producción de café parecían caer en un segundo plano.

En 1924 se crea la Federación Occidental de Futbol.
En 1925 se funda la Federación  de Las Villas, a la cual se integró el Cienfuegos Sport Club que inmediatamente se convirtió en la sede de la misma propiciando además la creación de los clubs Cazadores y Náutico quienes por muchos años fueron grandes rivales del Cienfuegos SC.

Ese año el los “Osos” del Fortuna conquistan el título de Campeón Nacional, al acumular una sola derrota y superando por tres puntos a su acérrimo rival el Hispano América, y se convierten en el primer Club cubano en realizar una gira al extranjero, la misma fue organizada por el empresario Rafael N. Delcore en colaboración con la Junta de Cultura Física y la Liga Nacional de Football costarricense.






Los Osos del Fortuna Campeones de 1925
Formaban la expedición  cubana los porteros Enrique Fernández Parajón (quien años después se convertiría en el Presidente de la Asociación de Futbol Cubano) y Guillermo Pérez. Carlos Díaz y Conrado González como defensas. En el medio campo viajaron Luis Borrazás, José Lluhi, Norberto Paz, Károly Weise, mientras que en la delantera resaltaba Cosme Vázquez (contratado después por el Atlético de Madrid) junto a Károly Katzer (posteriormente seleccionador nacional), Emilio Borrazás, José Castillo, Ángel López, Luciano Mosquera y Guillermo Pérez.
Con el objetivo de darle participación a la mayor cantidad de jugadores los organizadores organizaron dos selecciones. Una que agrupó a los jugadores provenientes de los Clubs de Provincia. La selección Provincial integrada por Miguel A. Mejía (CS Cartaginés), Enrique de Mezerville (CS Herediano) como porteros. Los defensas: Gilberto Arguedas (CS Herediano), Mayid Barzuna (LD Alajuelense) y  Abel Gutiérrez (LD Alajuelense). Lorenzo Arias (CS Cartaginés), Otoniel Martínez (CS Herediano), Eladio Rosabal (CS Herediano), Jorge Luis Solera (LD Alajuela) en la línea media mientras que Claudio Arguedas (CS Herediano), José Croceri (CS Cartaginés), Francisco Gutiérrez (LD Alajuelense), Braulio Morales (CS Herediano), Guillermo Pérez (CS Herediano) fueron seleccionados para la delantera.
La otra (la selección Josefina) por su parte estuvo conformada por jugadores provenientes de la capital y para la cual se seleccionaron a Manuel Rodríguez (CS La Libertad), Abraham Sasso (Sociedad Gimnástica Española) para defender la portería, mientras que como defensas fueron llamados Arturo Aymerich (CS La Libertad), Juan Gobán (CS La Libertad), Raúl Guzmán (Sociedad Gimnástica Española) mientras que para conformar el medio campo y la delantera recibieron el llamado Bermúdez, Albertazzi, Gallegos, Chávez, José Joaquín Fonseca (CS Guadalupe), Juan Fonseca (CS La Libertad), Rafael A. Madrigal (CS La Libertad), Gastón Michaud (Sociedad Gimnástica Española), Pedro Quirce (CS La Libertad), Salvador Tabasch (CS La Libertad).
  El Fortuna durante su estancia en Costa Rica

El 28 de Junio en el Estadio Nacional de la Sabana, en partido que se inició a las 10:20 de la mañana, los cubanos enfrentaron al conjunto Municipal que comenzó ganando gracia a un gol de Eladio Rosabal en el primer tiempo, pero para el segundo el húngaro Katzer perforaba la meta local en dos ocasiones para darle el triunfo al equipo del Fortuna. En aquella tarde histórica bajo las órdenes de Eduardo Garnier Ugalde los equipos alinearon de la siguiente manera: Selección Provincial: De Merzeville, G. Arguedas, Barzuna, Arias, Rosabal, Solera, Pérez, Gutiérrez, C. Arguedas, Morales, Croceri. Fortuna: Fernández, González, Díaz, Paz, Borrazás, Weise, López, Katzer, Lluhi, Vásquez, Mosqueras

Una semana más tarde en el mismo lugar y media hora más temprano, le tocó el turno al conjunto Josefina, los de San José con muchas figuras del Campeó local el CS Libertad opuso mayor resistencia al conjunto habanero al punto de arrancarle un empate a tres goles, destacándose por los locales Macho Madrigal con dos goles (uno en cada periodo) mientras que por los cubanos Cosme Vásquez sumaba la misma cantidad, solo que ambos los anotó en la primera mitad. El tercer gol del conjunto Josefina fue conseguido por Gastón Michaud en el primer tiempo mientras que el tercero del fortuna fue rubricado por José Castillo en la segunda mitad.
Bajo las órdenes del Señor Ricardo Fournier los equipos alinearon de la siguiente manera: Selección Josefina: Rodríguez, Aymerich, Gobán, Bermúdez, Albertazzi, Gallegos, Fonseca, Madrigal, Quirce, Tabasch, Michaud. Fortuna: Pérez, González, Díaz, Lluhi, Borrazás, Weise, López, Katzer, Castillo, Vásquez, Mosquera.
Tras este resultado los ticos del Josefina llegaron al tercer partido de la serie con la esperanza de ganarlo para emparejar la serie y con esa ilusión saltaron a las 10 de la mañana del 12 de Julio al Estadio de La Sabana, pero los muchachos del Fortuna habían tomado nota de sus errores y de las virtudes del contrario en el partido anterior y no dieron ninguna posibilidad a los locales derrotándolos con marcador de dos goles a cero, gracias a goles de Cosme en el primer tiempo y de López en la segunda mitad.
Egon Holst llevó las riendas del encuentro en el que los del Josefina alinearon con Rodríguez, Guzmán, Gobán, Bermúdez, Albertazzi, Gallegos, Chaves, Madrigal, Quirce, Tabasch, Michaud, mientras que los del Fortuna mandaban al terreno a Fernández, González, Díaz, Borrazás, Lluhi, Weise, López, Katzer, Borrazás, Vázquez y Mosquera.

En 1926 Frank Mejías es contratado por el Campeón tico CS Libertad convirtiéndose en el primer jugador extranjero en ser contratado por un club costarricense.

El 19 de Agosto llegaba a Costa Rica a bordo del Vapor “Calamares” el Fortuna para su segunda gira por tierras ticas, esta vez gracias a la gestión de Dionisio Facio; una gira que se extendió a siete partidos cuando en un principio se habían planificado solo cinco encuentros.

Esta vez el equipo habanero, que había perdido su titulo de Campeón Cubano frente al Real Iberia  incluyó el grupo alguno refuerzos. Los porteros Ricardo “Zamorita” Mas y Ocampo del Olimpia, Gimbernat un medio del Cataluña y los delanteros William Weidneir también de Cataluña y Lage del Real Iberia.

El resto del grupo estuvo formado por Carlos Díaz y Conrado González como defensas. Benito Miró, Norberto Paz, Lajos Strauss como medios, así como Emilio Borrazás, Károly Katzer, Luciano Mosquera, Istvan “Pipa” Löchner y Santos Nosti “Polón, que se unió al grupo tras el primer juego contra el Herediano, equipo que el 22 de Agosto masacró a los cubanos 6:2, con Pipa siendo el autor de ambos goles cubanos, mientras que Fuentes y C. Arguedas sobresalieron por los locales con dos goles cada uno. Gutiérrez y Morales aportarían también uno per cápita para completar la media docena.

Una semana después el rival fue el Libertad. Los equipos se vieron las caras en el Estadio Nacional ante 12 000 espectadores y bajo las ordenes del colegiado Enrique Ulloa alineando el Fortuna a Ocampo bajo los tres palos, Carlos Díaz y Conrado González en la defensa; Lage, Strauss y Miró como medios y a Löchner, Borrazás, Katzer, Mosquera y el recién llegado Santos Nosti en la delantera.

El partido en el que se disputaban las Copas Buick y Ortofónica comenzó con el Fortuna buscando el arco rival en busca de resarcirse de la derrota ante el Herediano y pronto sus esfuerzos se vieron compensados cuando Pipa marcaba su tercer gol de la gira y el primero del juego. Los locales reaccionaron al gol Fortunato y Pedro Quirce de cabeza ponía el empate antes de que finalizara la primera mitad.
Tabasch adelantaría a los libertos apenas iniciado el segundo tiempo, Tabasch y Madrigal pondrían el juego fuera de todo alcance para los cubanos, que solo pudieron descontar un gol cuando Santos Nosti marcó el último gol del partido para el 4-2 final a favor de los locales.

Siete días después, el 5 de Septiembre, le tocó al Alajuelense, equipo que no quiso añadir ningún refuerzo a su nómina y terminó pagando su osadía con una contundente derrota de 2:7. Llegó el 12 de Septiembre y la revancha ante el Herediano, aunque el termino revancha sería mucho decir, ya que los del Fortuna no tuvieron ninguna chance frente al conjunto tico, que impulsado por tres goles de Gutiérrez, los demolió con un contundente 8-0, Morales y Arguedas aportarían dos cada uno y Fuentes añadiría el octavo.

Apenas tres días más tarde el conjunto habanero debió medirse al conjunto de la Libertad, partido en el que los fortunatos hicieron varios cambios. Zamorita sustituyó a Ocampo en la puerta, mientras que Miró fue retrasado para hacer pareja con Carlos Díaz en la defensa. Gimbemat fue introducido en el medio campo junto a Lage y Srauss, quedando la delantera con Borrazás, Mosquera, Santos Nosti y los húngaros Katzer y Pipa.

Esta vez el conjunto local no pudo controlar el juego de los cubanos que se fueron al descanso con ventaja de tres goles a uno. Löchner (Pipa) volvió a ser el jugador más desequilibrante al marcar dos de los tres goles mientras que Santos Nosti el autor del otro, por su parte Madrigal descontaba de cabeza para los locales.

En la segunda mitad Borrazás pondría el cuarto de los muchachos del Fortuna, mientras que Zamorita se exhibía deteniéndole un penalti a Madrigal con lo que el partido terminó a favor de los visitantes con marcador de 4-1.

A falta de un equipo que pudiera darle un buen juego a los cubanos se organizó un tercer enfrentamiento frente al equipo de la Libertad, que no pudo contar esta vez con algunos jugadores importantes como Macho Madrigal o Abel Gutiérrez, por su parte el Fortuna volvió a colocar a Ocampo bajo los tres palos como único cambio con respecto a la victoria en el juego anterior (Benito Miró, Gimbemat, Lage, Strauss, Borrazás, Katzer, Pipa, Mosquera y Nosti).

El partido jugado el 19 de Septiembre fue un nuevo éxito para los locales que se pusieron temprano al frente cuando Miró alojó el cuero al fondo de su propia meta al tratar de despejar un cabezazo de Mora, Pipa Löchner empató el cotejo desde el punto penal pero Tabasch volvió a adelantar a los libertos antes de que terminara el primer tiempo. El mismo Tabasch ampliaría el marcador en la segunda mitad al marcar el 3-1 marcador con el que terminaría el encuentro a pesar de que en los últimos minutos los cubanos se volcaron totalmente sobre el arco rival.

Antes de emprender el regreso los jugadores del Fortuna tuvieron un gran gesto al aceptar jugar un partido extra contra el Gimnasia Española para recaudar dinero en beneficio del jugador costarricense Ignacio Mora, del Libertad que se había fractura la pierna en el último partido entre su equipo y el Fortuna.

El Gimnasia no resultó un gran oponente para los habaneros que ganaron fácilmente con marcador del 5-0, con goles a la cuenta de Borrazás, Löchner en dos ocasiones cada uno y Nosti.

El 18 de Septiembre de 1926 el Real Club Deportivo Español de Barcelona (que traía entre sus filas a Ricardo Zamora) llega a la Habana y un día después se enfrentaba a una selección habanera a la que derrota con marcador de 4-0, ese día el equipo cubano  jugó con Amador, Bobranzas, Martín Santos Ferrón, Belmonte, Edelmiro, Arenas, Calcerán Villar, Candasu, Avelino y Torres, mientras que los españolistas además de Zamora tuvieron a Saprisa, Portas, Trabal, Esparza, Caricedo, Olarriaga, Ventolrá, Oramas, Padrón y Yurrita.

Equipo de Colo-Colo que visitó La Habana.
 

El 24 de Enero de 1927 llega a bordo del vapor “Venezuela”, proveniente de Ecuador, donde había ganado sus dos partidos con marcador de 7-0, el conjunto chileno de Colo Colo, envuelto en su primera gira internacional, el conjunto que fue recibido en La Habana por el cónsul chileno en Cuba Luis Rencorret, jugó su primer encuentro el 28 de Enero contra un conjunto formado por jugadores del Iberia  y el Juventud Asturiana ganándolo con marcador de 4-1.


Dos días después jugaron el segundo juego, este, frente a los muchachos del Fortuna ganado por estos 3-2, un partido que por demás estuvo lleno de controversia debido a dos penaltis pitados por los jueces del cotejo Mr. Campbell y “Kilómetro” Pérez sin causa aparente como reseñaron los periódicos el Sol y El Mundo de la Habana.

Mientras en el Campeonato Nacional de ese año se produce un hecho insólito: para definir el Campeón de ese año fue necesario jugar una serie extra entre los equipos del Juventud Asturiana y el Fortuna. Después de dos empates (a dos y a un gol) los góticos ganaron el decisivo por tres goles a dos pero, para asombro de todos, el partido fue anulado por entender que el árbitro había dado por bueno el último gol del Fortuna y este haber sido conseguido en una jugada ilícita.

De poco sirvieron los reclamos de los Osos, la anulación se mantuvo y en el cuarto partido de la serie los Toros vencieron a los fortunatos con marcador de 2-0 para llevarse así su primer trofeo.

Ese mismo año llega a la Habana el ilustre equipo del Nacional de Montevideo inmerso en una extensa gira por las Américas. La expedición charrúa estaba llena de nombres ilustres: Mazzali, Batignani, Antonio Urdinarán, Recoba, Diego Fernández, Queirolo, Andrade, Zibechi, Vanzino, Lorenzo Fernández, Ghierra, Santos Urdinarán, Héctor Scarone, Pedro Petrone, Ángel Romano, Héctor Castro, Zoilo Saldombide, Haberli, el “Vasco” Cea y Finamore a los que se unía Lorenzo Fernández que a pesar de ser un ídolo del Peñarol se le había llamado a reforzar aquella portentosa selección en la que se podían descubrir varios Campeones Olímpicos de 1924, otros que lo serían un año después y otros que se convertirían en los primeros Campeones del Mundo tres años más tarde.

Le tocó al Real Iberia ser los primeros rivales pero no pudieron hacer nada para detener a sus bien calificados rivales que terminaron ganando con marcador de 4-1. Apenas cuatro días después lo Toros del Juventud Asturiana saltaron al terreno con cartel de víctima con un Nacional luciéndose como el perfecto matador para llevarse rabo y oreja, pero los Toros dieron la sorpresa y con 4-2 final dieron una cornada mortal a los uruguayos que no podían creer lo que había pasado.
Aquella gloriosa tarde, en el Almendares Park el juventud Asturiana tuvo a Amador bajo los tres palos a Amador, Goyo y Constante estuvieron en la defensa, Bienvenido, Mieres y Cardeso formaron la línea media mientras que Casielles, Polón, Edelmiro, Avelino y Gacha fueron los delanteros.
Fueron muchos los intentos de los ilustres visitantes que se veían con incredulidad lo que pasaba sobre el terreno de juego, sin embargo cada embate charrúa era ahogado por las extraordinarias intervenciones de un Amador en tarde de gala y cuya actuación bajo los tres palos esa tarde hizo que el mítico Scarone una vez terminado el encuentro abriera los brazos en cruz y soltara: “Si de verdad Dios existe, es asturiano, y hoy estuvo en la puerta de la Juventud”.
Hay que señalar que esa tarde el juez central del cotejo Hermo, pitó nada menos y nada más que 4 penalties y mientras los cubanos marcaban los suyos por intermedio de Bienvenido, Scarone fallaba uno y anotaba otro por los charrúas.

Tres días más tardes el Club Hispano América pagaba los platos rotos ante unos uruguayos que heridos en su amor propio le propinaron un inobjetable 8-1, todos anotados en un lapso de 40 minutos.
Solo unos meses después otro club ilustre llegaba a La Habana: el Real Madrid, que el 28 de Agosto se enfrentaba en el Almendares Park al Juventud Asturiana juego que causó tanta expectación que ni la lluvia pudo evitar que cerca de 15 000 espectadores presenciaran el cotejo.

Fueron los Toros del Asturiana los encargados de abrir el marcador a través de Goyo, pero en la segunda mitad Urquizu y José María López Peña anotaban por los visitantes para llevarse la victoria de 2-1.
Si bien en un principio se había planificado un segundo partido, este frente al Fortuna, el juego nunca se celebró por que los del Madrid abandonaron la isla antes de lo esperado, según reportes de la época, por el interés de los jugadores en terminar lo antes posible la gira y regresar a casa.

Por segundo año consecutivo el Sr. Dionisio Facio se encargo de preparar una gira de un equipo cubano a Costa Rica, esta vez le tocó el turno al Centro Gallego equipo que llegó a tierras ticas el 24 de Noviembre, una expedición que estuvo conformada por el portero José Turco “Turquito”, los defensas Ignacio Abella, Ramiro y Varela, los medios Crespón, Rey, Ángel Rodríguez y Jacobo Torres, así como los delanteros Sixto, Saavedra, Naya, Ángel Gisleno, Santos Nosti, Luciano Mosquera, estos dos refuerzos del Fortuna y Bienvenido López que pertenecía al Hispano América.

El 27 de Noviembre los gallegos abrieron la serie contra el Libertad en el Estadio Nacional en un encuentro dirigido por el Sr. Víctor M. Ruiz. Ese día el equipo habanero alineo con Turquito,  Abella, Ramiro, Rey, Jacobo Torres, Ángel Rodríguez, Gisleno, Bienvenido López, Naya, Saavedra y Sixto. Mientras que el Libertad presentó a  Manuel Rodríguez en la portería, Arturo Aymerich, Abel Gutiérrez, Ricardo Bermúdez, Juan Gobán, Luis Montero, José J. Fonseca, Rafael A. Madrigal, Pedro Quirce y Salvador Tabasch.

Fue un comienzo nada agradable para los cubanos que fueron derrotados con claridad 5-2 por un conjunto liberto que tuvo una increíble primera etapa en la que superaron claramente a los gallegos 4-1 a pesar del haber sido estos los primeros en anotar cuando Ramiro marcó desde el punto de penal. Los locales igualarían a través de Fonseca y minutos más tarde se adelantan cuando Tabasch recoge suelto un rebote de Turquito a un trallazo de Madrigal y marca a placer, cuatro minutos más tarde el Libertad marcaba el tercero y Tabasch se encargaría de poner el cuarto antes de finalizar el primer tiempo.

Los Alacranes reaccionaron en el segundo tiempo y controlaron las acciones, pero sus ataques fueron bien controlados por la defensa costarricense que de contragolpe y por medio de Tabasch logró marcar el quinto gol, los cubanos finalmente tuvieron por fin recompensa a sus esfuerzos cuando Gisleno marcaba el segundo gol de los gallegos. Con la victoria el equipo local se quedaría con el trofeo “Marsalovo Bonomelli”.

El 4 de Diciembre los cubanos se encontraron con el verdugo del Fortuna un año antes el Herediano y el Gallego tomó venganza y los venció 2:1. Así las cosas y con una victoria per cápita los del Centro Gallego y los de La Libertad se volvieron a ver las caras. Para este partido se pusieron en juego los trofeos “Osiris”, “Packard” y “Studebaker”.
El partido se jugó el 11 de Diciembre a las diez de la mañana. En una fecha tan especial para el futbol cubano los del Centro no podrían permitirse el lujo de una derrota y para ello introdujeron algunos cambios en su alineación: Turquito bajo los tres palos, Ignacio Abella y Varela en la defensa, en el medio estuvieron Cespón, Jacobo Torres y Rey, mientras que arriba formó con Gisleno, Bienvenido López, Mosquera, Naya y Sixto.
El partido fue muy reñido y ambos equipos buscaron con ansias el gol que los pusiera encima en el marcador. Temprano en el primer tiempo y a la salida de un córner Jacobo Torres se lesiona en un choque con Tabasch teniendo que ser sustituido por Ángel Rodríguez.
Tras una primera mitad sin goles los locales se adelantaron en el marcador cuando Bermúdez marcó un gol de tiro libre, el mismo Bermúdez pudo subir el segundo al marcador pero falló un penalti sancionado por una falta dentro del área gallega. Los fantasmas del primer partido parecieron resurgir cuando a los pocos minutos Marchena logró anidar el segundo del Libertad con un remate de cabeza.
Llegaría entonces la respuesta de los Alacranes que con goles de Gisnelo y Naya lograba empatar el partido a dos, marcador con el que terminaría el encuentro.
Este fue el último juego del Centro Gallego en tierras ticas, regresando a la isla con foja de una victoria, un empate y una derrota y los jugadores ticos: Braulio Morales, Jesús Conejo, Enrique Solera y Alejandro Morera Soto
Es ente año en el que se funda el Colegio Nacional de Árbitros, cuya sede quedó ubicada en la Calle General Rivas # 51 y cuyo Comité Ejecutivo quedó integrado por los catalanes José Lovera Mas (Presidente) y Pablo Ferré Elías (Secretario). Como Secretario fue nombrado el Sr. Guillermo Pérez mientras que el Sr. Francisco Rodríguez era nombrado vocal de la misma.

Comenzaba además, el 4 de Septiembre, una de las gestas más grandes en nuestro futbol cuando el Real Iberia comenzaba a hilvanar una racha de 35 juegos sin conocer la derrota, misma que duraría algo más de un año y que llegaría a su fin el 23 de Septiembre de 1928, durante ese lapso los Leones no solo se agenciaron el Campeonato Nacional, sino también la Copa de Campeones en la que participaron todos los equipos que se habían sido Campeones de la División de Honor hasta ese entones. Un Iberia que entre otros contó en esa gloriosa racha con jugadores como: Manuel Vidal, José Maneiro, José “Japonés” Lagos, Juan “Arenas” Vázquez, Manuel Berges, Pedrito Ferrer, Pepe Torres, Los hermano Lorenzo (Edelmiro y Gonzalo), Panchito Álvarez, José “Begoña” Nieto, Manuel “Bebito” Villaverde y Quintans.

Proveniente de México y tras una exitosa gira por tierra costarricenses (donde terminaron con un saldo de 4 victorias y una derrota) y mexicanas (donde terminaron con saldo de cinco victorias en cinco salidas, incluyendo un doblete al club América y una goleada de 7-1 al Asturias) llegó a la Habana a principios de 1928, el Alianza Lima peruano para abrir una serie de juegos amistosos.

Encabezados por el Señor Víctor Oyague, la expedición aliancista estuvo integrada por el arquero Eugenio Segalá, Juan Rostaing, Alberto Soria, Julio Quintana, Filomeno, Julio y Domingo García, José María Lavalle, Alberto Montellanos, Alejandro Villanueva, Demetrio Neyra, Jorge Koochoi (Sarmiento era su apellido materno) y Guillermo Rivero. Además de contar con varios refuerzos como fueron el caso  de Alfonso Saldarriaga (Atlético Chalaco), Jorge Pardón y el uruguayo Romeo Parravicini (ambos del Circolo Sportivo Italiano). Siete de estos hombres (Villanueva, Lavalle, Koochoi, Quintana, Soria, Neyra y Pardón) formarían parte del equipo que defendería los colores del Perú, dos años después en el primer Campeonato del Mundo en Uruguay

Tras dos empates iniciales 1-1 contra el Juventud Asturiana y 2-2 frente al Hispano América, los peruanos fueron arrollados por la Juventud Asturiana en el segundo juego con marcador de 6-1 y se despidieron amargamente con otra derrota, esta vez frente al Cataluña con marcador de 4-3.

En ese año el Deportivo Hispano América inauguró Campo Armada y lo que pudo ser el empujón que necesitaba el futbol cubano para terminar de adueñarse del corazón de los fanáticos terminó siendo una desgracia para el futbol nacional, pues el resto de los equipos en vez de emular a los Tigres y construir estadios en otras barriadas de la capital se enfrascaron en una guerra que dividió el futbol, separandose en dos grupos. Por un lado el Fortuna, Iberia, Juventud Asturiana y el Cataluña mientras que por el otro se agrupaban el Centro Gallego, Hispano América, Olimpia y Baleares.

Murió entonces la Federación Occidental dandole paso a la Federación de Futbol que se mantuvo hasta la creación de la Asociaciónde Nacional de Futbol de Cuba.

El 28 de Abril de ese año se jugó el primer partido nocturno en Cuba y también el 1928 hubo tres Federaciones para regir los destinos del fútbol, la Occidental, la Oriental y la Camagüeyana. Cada Federación campeaba por sus respeto y ninguna era capaz de imponerse como autoridad. Cada una dictaba las disposiciones que consideraba naturales y pertinentes, el desorden y descontrol era tal que un jugador suspendido por una Federación podía obtener un contrato con un club de otra de las Federaciones y jugar sin ningún problema.




En 1929 llega a La Habana el Club Sport La Libertad de Costa Rica con el objetivo de jugar tres partidos con el Club Hispano América. El conjunto tico traía varios refuerzos entre los que se encontraba el jugador del Alajuelense Salvador Soto Villegas “Buroy” quien en 1931 sería contratado por equipo Fortuna y quien además defendería los colores de nuestra selección para las eliminatorias de la Copa del Mundo de 1934. El primer partido se jugó en Campo Armada el 18 de Mayo de 1929, ante 10 000 aficionados, el partido se inició (según los archivos) a las 10:30 de la noche. El Hispano inició moviendo el balón. A los pocos minutos se lanza un tiro de esquina (cobrado por Juan Gobán) que es cabeceado por Papas Tabasch y que se incrusta en las redes para el 1:0 de la visita, marcador con el que se irían al descanso pese a la intensa lucha entre los equipos. En la parte complementaria los dos protagonistas del primer gol se vuelven a juntar, esta vez el centro proviene de Papas y Gobán la manda al fondo de las piolas con soberbio cabezazo. Cuatro más tarde el tercer y último gol del encuentro, otra vez Tabasch y Gobán son los protagonistas, el segundo habilita al primero quien suelta un riflazo que se deposita en el fondo de las redes. El Hispano pudo descontar hacia el final del partido cuando se sanciona un penalti en su contra pero el remate Pérez fue detenido por el portero tico Manolo Rodríguez



Sábado, 18 de Mayo de 1929, Campo Armada, La Habana, Hora: 10:30 pm
HISPANO – LIBERTAD 0:3(0:1)
HISPANO: Lamas – Abella, Ignacio – Sarmiento, Toth, Víctor – Amantegui, Kovias, Nuy, Francisco Pérez, Saavedra
LIBERTAD: Manuel Rodríguez – Arturo Aymerich, Arturo Alfaro – Lorenzo Arias, Ricardo Bermúdez, Braulio Valverde – Gilberto Abarca, Juan Gobán, Rafael Madrigal, Salvador Soto, Salvador Tabasch.

Para el segundo partido el Hispano logró que se transfiriera del 23 de Mayo a las 7:30 de la tarde para el Domingo, con esto  el Hispano trataba de ganar tiempo para solucionar sus dificultades con la federación Cubana y poder obtener refuerzos de otros equipos. El juego se realizó en horas de la tarde y el conjunto antillano se alzó con la victoria 2:1 con un gol desde el punto de penal a 15 minutos del final.

Domingo, 26 de Mayo de 1929, Campo Armada, La Habana, Hora 4:00 pm
HISPANO – LIBERTAD 2:1(1:1)
HISPANO: Lamas – Abella, Ignacio – Sarmiento, Toth, Víctor – Amantegui, Kovias, Nuy, Francisco Pérez, Saavedra
LIBERTAD: Carlos L. Ulloa – Arturo Aymerich, Arturo Alfaro – Lorenzo Arias, Luis Montero, Braulio Valverde – Gilberto Abarca, Juan Gobán, Rafael Madrigal, Salvador Soto, Salvador Tabasch.

Cuatro días después se efectuó el último de los tres encuentros pactados, a los 13 minutos el conjunto visitante se puso en ventaja tras el cobro de un tiro libre de Macho Madrigal, el mismo jugador pudo aumentar el marcador minutos más tarde, pero su remate se estrelló en el marco. El partido se tornó ríspido hacia el final del primer tiempo siendo expulsados Montero (Libertad) y Sarmiento (Hispano) por pelear. En el segundo tiempo llegaron los goles locales primero en los pies de Amantegui y después en los de Kovais, resaltar la labor de Lamas que una buena tarde mantuvo a los visitantes en un gol y asegurar el triunfo del Hispano.

HISPANO: Lamas – Abella, Ignacio – Joaquín, Toth, Víctor – Amantegui, Bernardino, Kovias, Saavedra, Sarmiento
LIBERTAD: Manuel Rodríguez – Arturo Aymerich, Arturo Alfaro – Lorenzo Arias, Luis Montero, Braulio Valverde – Gilberto Abarca, Juan Gobán, Rafael Madrigal, Salvador Soto, Salvador Tabasch.

El 3 de Marzo de 1930 se creó el Club Deportivo Puentes Grandes, un club que a pesar de sus continuas desapariciones y reapariciones en los torneos nacionales, llegó a ser uno de los equipos más exitosos del futbol cubano tanto en el futbol amateur como en profesional.

También en Marzo se inauguran en la Habana los II Juegos Centroamericanos y para este torneo se conforma por primera vez una selección nacional que quedó integrada de la siguiente manera: Ricardo “Zamorita” Mas, Rafael Gómez, José M. González, Manuel “Bebito” Villaverde, Luis Casanova, Vicente Rodríguez, Pedro Ferrer, Enrique Ferrer, Mario López, Antero Valdés, Antonio García, Enrique Fernández, Aurelio González, Rolando Rosillo, Gabriel Becerra, Ignacio Pérez, Luis Toth y Ángel Martínez.

El 16 de Marzo en el Gran Stadium Cerveza Tropical, la selección cubana juega su primer partido internacional oficial enfrentándose al equipo de Jamaica, al que derrotan con marcador de 3-1. Cuatro días después (20 de Marzo) el rival fue Honduras y los cubanos fueron una aplanadora sobre el campo de la Tropical al vencer con un claro 7-0.

Tampoco tuvieron suerte los hondureños en la revancha tres días después al ser castigados por la delantera cubana que perforó su puerta en cinco ocasiones, sin que los visitantes pudieran marcar en la puerta cubana.

Llegaría el partido frente a los ticos, el más esperado del torneo y cuyo ganador apuntaría a llevarse el título del torneo, el 30 de Marzo ante una delirante concurrencia que abarrotó el Gran Stadium Cerveza Tropical la selección cubana se llevó una peleada victoria con marcador de dos goles a uno, tantos conseguidos por el gran Mario López y Ángel Martínez.

Aquella tarde Cuba tuvo bajo los tres palos a Ricardo “Zamorita” Mas, Ignacio Pérez y el Capitán Rafael Gómez en la defensa, Luis Toth, Luis Casanova y Bebito Villaverde conformaron el medio campo, mientras que en la delantera acompañaron a Mario López, Enrique Ferrer, Rolando Rosillo, Antonio “Ñico” García y el otro goleador de la tarde Ángel “Neno” García.

Tras la victoria sobre los ticos los cubanos cerraron el calendario con una clara victoria frente a los salvadoreños 5-2 confirmándose como únicos invictos y Campeones del torneo.

El 8 de Agosto parte para suelo costarricense el Fortuna SC, el grupo formado por Ricardo Mora “Zamorita” como portero, Carlos Díaz y Benito Miró en la defensa, Antonio López “Ñico”, Lajos Strauss, Blas Ventureira como medios y Sergio Alonso, Aniceto Barros, Ángel Gisleno, Arturo González, Istvan Löchner “Pipa”, Kramer Lysot, Mariano Rodríguez “Pipa II” y William Weidner como delanteros llegaría a territorio tico seis días después.

Con apenas tres días para recuperarse del viaje el conjunto habanero saltó a la diez de la mañana de Domingo 17 de Agosto a la grama del Estadio Nacional de San José para enfrentarse al SG Española, equipo que terminaría llevándose el triunfo con marcador de tres goles contra uno, con Solera y Morera (en dos ocasiones) anotando por los locales y William Weidner salvando la honrilla por los visitantes. El árbitro del encuentro fue el Señor Eduardo Garnier Ugalde.

Una semana más tarde (el 24 de Agosto) en el mismo recinto y a la misma hora los cubanos enfrentaron al Orión FC en partido que terminaría con empate a tres goles con Herrera y Hütt (en par de ocasiones) anotando por los del Orión, mientras que por el Fortuna emulaba la labor de Hütt, el tercer gol iría a la cuenta de Aniceto Barros. El colegiado del encuentro fue Salvador González Villavicencio.

A las diez y media de la mañana del Domingo 31 de Agosto, los muchachos del Fortuna se veían las caras con su mayor verdugo durante su gira de 1926, el CS Herediano. Y aunque la victoria fue por la mínima (1-0) gracias al gol de Arturo González, la misma fue como un bálsamo para el herido orgullo del Fortuna que no olvidaba aquellas goleadas del 26.Enrique Sancho llevó las riendas del encuentro.

El cuarto rival del equipo habanero fue la Liga Alajuelense, que el 7 de Septiembre, en el Estadio Nacional le endosaba la segunda derrota de la gira al equipo Fortunato. El marcador esta vez fue de 4-2 con Bolaños marcando dos goles por los locales, Morera añadiría otro mientras que el cuarto era obra Carlos Díaz en propia puerta. Istvan “Pipa” Löchner y Mariano Rodríguez se encargaban de anotar los goles cubanos, dirigió el partido Eduardo Garnier Ugalde.
No podía faltar el encuentro contra el eterno rival: El Club Libertad y el mismo se efectuó el 14 se Septiembre. En el partido dirigido por Salvador González los locales formaron de la siguiente manera: Carlos L. Ulloa – Arturo Alfaro (refuerzo de la Liga), Humberto Saborío – Ricardo Bermúdez, Jesús Rojas (refuerzo del Gimnástica), Braulio Valverde – Hernán Bolaños, Rafael A. Madrigal, Alejandro Morera (refuerzo de la Liga), Salvador Soto (refuerzo de la Liga) y Salvador Tabasch. Mientras que el Fortuna lo hicieron con: Ricardo Mora – Benito Miró, Carlos Díaz – Antonio López, Lajos Strauss, Blas Ventureira – Aniceto Barros, Ángel Gisleno, Arturo González, Istvan Löchner, Kramer Lysot.
El encuentro fue mi cerrado y al final los costarricenses se llevaron la victoria tres goles por dos gracias a los goles convertidos por Hernán Bolaños (en dos ocasiones) y Alejandro Morera, por los habaneros Pipa Löchner y Aniceto Barros enviaban el cuero al fondo de la meta tica.
En el penúltimo juego de su gira, el 21 de Septiembre en Cartago, el Fortuna peloteó al CS Lusitana y lo venció con un claro 9-0 en un partido dirigido por Károly Katzer y en el que al parecer los cubanos se gastaron los goles que le quedaban para esta gira, pues en el partido del adiós, el 28 de Septiembre, en el Estadio Nacional empataron a cero goles con el Orión FC.
Con el gran José Nazassi en sus filas llegaba a la Habana ese mismo año el conjunto uruguayo Bella Vista para realizar una serie de tres juegos frente a clubs cubanos. Los charrúas ganaban su primer juego 3-1 frente al Iberia, empataban a un gol con el Olimpia y cerraban la serie con una victoria de 2-1 frente a los Toros del Juventud Asturiana.
A finales de ese año es el Vélez Sarsfield argentino llega a nuestra capital con un conjunto que incluía entre otros grandes jugadores a los subcampeones mundiales Fernando Paternóster, Francisco Varallo y  Alberto Chividini, así como Bernabé “la Fiera” Ferreira, uno de los más prolíficos goleadores sudamericanos de los años 30, quienes procedían  de otros clubs pero que fueron llamados como refuerzos para la gira americana, lo mismo que Carlos Volante de Platense, el arquero Gerónimo Díaz de Newell’s y Agustí Peruch también de Newell’s.

En la Habana el conjunto sudamericano se enfrentó primeramente al Juventud Asturiana al que venció con marcador de tres goles contra uno. Después derrotó tranquilamente al Fortuna con marcador de 6-0 y cerró su estancia en Cuba con otra victoria esta vez frente al Centro Gallego con marcador de 3-0.

También en 1930 nos visitan el MTK de Hungría y el Marte de México y por primera vez se consagra Campeón Nacional un equipo del interior del país, honor que le tocó al Deportivo Español de Santiago de Cuba que venció a los roji blancos del Juventud Asturiana.

En Agosto de 1931 nos visita el Racing Club de Madrid con la intención de jugar tres partidos (al final jugaba solo dos al negarse el Centro Deportivo Gallego a jugar contra el equipo Madrileño). El 24 de Agoto en el Field Club el equipo visitante es derrotado, en su presentación, por los Leones del Iberia con marcador de 3-0. Cinco días después los visitantes ganaban con marcador de 3-2 en partido jugado ante una gran concurrencia, que abarrotó las tribunas del Gran Stadium La Tropical. Los visitantes anotaron en un par de ocasiones en el primer tiempo a través de Valderrama y Urretavizcaya y agregaron el que sería el del triunfo en la segunda mitad a través de Morera

Tras casi cuatro años de inactividad internacional, la selección nacional, inicia el 1934 envuelta en las eliminatorias mundialistas rumbo al Mundial de Italia 1934. Una eliminatoria en la que los nuestros debieron dirimir su boleto jugando siempre fuera de casa.

Desde Chile llega en 1933 el equipo del Audax Italiano, el cual estaba conformado por Isaías Azzerman, Victorio Steffani, Max Fischer, Nemesio Tamayo, Conrado Welch, Enrique Araneda, Guillermo Riveros, Guillermo Gornall, Domingo Sepúlveda, Diego Vega, Enrique Sorrel, Moisés Avilés, Carlos Giudice, Tomás Ojeda, Manuel Iturrieta, Arturo Torres, Carlos Zorro Vidal, Hernán Bolaños y Oscar Bolaños.

El equipo andino inició su serie jugando contra el Fortuna equipo al que derrotó por un gol a cero, después derrotó al Centro Gallego por cuatro goles contra tres para terminar su permanencia en nuestro país con dos empates, ambos a dos goles frente al Asturiano y al Juventud Asturiana.

En la primera fase los cubanos debieron viajar hasta Haití para enfrentar al cuadro local en una serie de tres juegos. La expedición cubana estuvo comandada por el ex jugador del Fortuna, el húngaro Károly Katzer y estuvo integrada por los porteros: Juan José Ayra y Antonio García, Francisco “Panchito” Morales, Evelio “Mayarí” Morales y Gómez como defensas; Sergio Luis Ochoa, Pelayo García, Gisleno, Ángel Rodríguez y Arturo Galcerán en la media; Mario López, Enrique Ferrer, Héctor Socorro, Ángel “Chicho” Martínez, Francisco “Paquito” Socorro, Andrés Rodríguez, Salvador “Indio Buroy” Soto Villegas, Luis Casanonos y Echevarría.

Bajo el mando de un ex fortunista Károly Katzer los nuestros saltaron al terreno del Parc Leconte de Puerto Príncipe el 28 de Enero para su primera experiencia en una eliminatoria mundialista.

El 28 de Enero en el Parc Leconte de Puerto Príncipe ante 6 000 espectadores el equipo cubano salió a disputar su primer partido eliminatorio con portero de los Toros: Juan José Ayra en la portería, los hermanos Morales, Mayarí y Panchito en la defensa, ambos del Puentes Grandes, Ángel Rodríguez también de los Osos de Puentes Grandes, junto a Arturo Galcerán  del Juventud Asturiana y el Alacrán (Centro Gallego) Sergio Luis Ochoa en el medio. El capitán Mario López (del Centro Gallego) estuvo acompañado en la delantera por Enrique Ferrer los Toros asturianos, Héctor Socorro (proveniente del Club Oriental de Santiago de Cuba), Ángel Martínez y el tico Salvador Soto (el querido Indio Buroy).

Apenas habían transcurrido 10 minutos de juego cuando el capitán de los locales Jean Joseph se fractura uno de sus brazos y diez minutos más tarde los cubanos se adelantan en el marcador cuando Mario López marca de penal, lo cual parecía podía ser suficiente para que los cubanos se llevaran la victoria  ya que Mayarí y Panchito controlaban con tranquilidad el rudimentario ataque local.

A los 61 Héctor Socorro aumentaba la cuenta a favor de los cubanos y tres minutos más tarde Ángel Martínez anotaba el tercero. Haití lograba el de la honrilla a los 85 minutos cuando St. Fort batía a Ayra desde el punto penal.

Tras la victoria el equipo cubano introdujo varios cambios para el segundo partido jugado tres días después. Antonio García tomó el puesto de Ayra en la portería, Pelayo sustituyó a Ochoa en el medio y en la delantera solo repitieron Mario López y Héctor Socorro dándosele entrada a Andrés García, Francisco Socorro y Luis Casanova, en un experimento que estuvo a punto de costarle el resultado al conjunto cubano y que tuvo que conformarse con el empate a uno, este conseguido gracias a un gol de Mario López a los 85 minutos de juego.

Aprendida la lección Cuba envió al mismo once del partido inicial para el encuentro definitorio, con la sola excepción de Francisco Socorro que sustituyó a Chicho., decisión que probó ser la acertada ya que Paquito anotó  uno de los seis goles anotados por los nuestros en esa jornada del 4 de Febrero. Los otros fueron a la cuenta de Mario López en dos ocasiones, Enrique Ferrer, Héctor Socorro y del Indio Buroy.

El 4 de Marzo en el Parque Necaxa de la Ciudad de México, la selección nacional enfrentó a los locales y apenas tuvo tiempo para asentarse en el campo antes de ser sacudida por un hat-trick marcado en menos de cinco minutos por Dionisio Mejía. El “Nicho” marcó su primer gol a los 12 minutos y repitió a los 14 y a los 16 minutos con lo que los vientos de goleada asomaron sobre el campo necaxino, sin embargo el equipo cubano pudo acercarse a los 40 minutos cuando el jovencito Héctor Socorro (21 un años en ese momento) envió un balón desde el medio campo que Mario López logró controlar y tras driblar a dos defensores mexicanos batió al portero local con un hermoso disparo.

Al minuto 63 Ayra lanzaba un valor largo hacia su puntero izquierdo Antero Valdés que logra controlar el balón y se lo pasa a su capitán Mario López que entra como una exhalación para conectar el balón y mandarlo al fondo de las redes para el segundo gol de los visitantes y que ponía a los nuestros a un paso de una espectacular remontada, pero no hubo más y los mexicanos se llevaron la victoria.

Para este encuentro Cuba acomodó sobre el terreno a Ayra en la puerta, los hermanos Morales en la defensa, Galcerán, Ángel Rodríguez y Bebito Villaverde en el medio campo, con Mario López, Enrique Ferrer, Héctor Socorro, Antero Valdés y Buroy en la delantera. Por su parte México tuvo en el arco a Alfonso Riestra; Antonio Azpiri y Lorenzo Camanera formaron la dupla defensiva con Guillermo Ortega, Ignacio Ávila y Felipe Rosas en el medio y Vicente García, Félix Daniel Gómez, Juan Carreño, José Ruvalcaba y el hombre de los tres goles Dionisio Mejía en la delantera. Edward Joseph Donaghy fue el encargado de dirigir el partido.

Una semana después el Parque Necaxa se volvió a llenar para ver el segundo match de la serie pero esta vez los cubanos no encontraron la forma de detener a los mexicanos que terminaron imponiéndose con claridad 5-0. Volvió a ser el Nicho Mejía el hombre desequilibrante al marcar otro triplete. Jorge Sota abrió el marcador a los 24, a lo que siguieron los goles de Mejía a los 31 y 40  minutos. Felipe Rosas marcaría el cuarto a los 72 minutos y el Nicho completaba su hat-trick a los 79 redondeado un 5-0 definitivo que pudo ser aun peor pero Ayra se lució para detenerle un penalti a Carreño sentenciado después de que Mayarí  tocara el balón con las manos dentro del área.

Nuevamente el norteamericano Donaghy llevó las riendas del encuentro en el que los cubanos alinearon con Ayra en la puerta, Mayarí y Panchito en la defensa, Galcerán, Ángel Rodríguez y Sergio Luis Ochoa actuaron como medios mientras en la delantera estuvieron Héctor Socorro, Bebito Villaverde, Mario López, Antero Valdez y Salvador Buroy. Por su parte el conjunto azteca tuvo a Riestra en el arco, Azpiri y Camanera repitieron en la defensa, dejando el medio campo para el capitán Guillermo Ortega, Ignacio Ávila y Felipe Rosas. La delantera estuvo compuesta además de Mejía por Jorge Sota, Félix Daniel Gómez, Juan Carreño y Jesús Ruvalcaba.

Con la clasificación asegurada tras las dos victorias iniciales el conjunto mexicano decidió usar un equipo plagado de suplentes Alfonso Riestra – Manuel Rosas, Alfredo Garzón – Carlos Laviada, Rafael Guirán, José Rosas – Jorge Sota, Fernando Marcos, Manuel Alonso, Luis Fuente, José Ruvalcaba)  que probaron ser demasiado para un conjunto criollo tocado en lo anímico y que terminaría el juego con 9 jugadores.

Ante una concurrencia bastante disminuida por la poca importancia del partido. Transcurrían 15 minutos de juego cuando el Chaquetas Rosas detiene el balón con la mano cerca del área mexicana. Mario López se encargó de cobrar el tiro libre y con un potente disparo burló al portero local para poner a los cubanos en ventaja por primera vez en toda la serie. Ventaja que duraría hasta los 32 minutos cuando Manuel Alonso anidó el esférico en el marco defendido por Ayra. Al 41 José Ruvalcaba adelantaba a los aztecas y solo dos minutos más tarde Mayarí tenía que abandonar el partido tras sufrir una herida en una colisión con el extremo izquierdo mexicano Jorge Sota.

Ya para el segundo tiempo los mexicanos aprovecharon la superioridad numérica para ampliar su ventaja a los 60 minutos por intermedio de Fernando Marcos, una pendiente demasiado alta para la selección cubana que veía, a los 73, salir lesionado a Enrique Ferrer tras una colisión con el Chaquetas Rosas, teniendo que solventar los minutos restantes con solo 9 jugadores. Fue precisamente en ese lapso que llegó el segundo gol de Alonso (a los 85’) y que serviría para darle cifras definitivas al encuentro (4-1).

A finales de junio nos visita el conjunto de New York Americans que cae en sus tres presentaciones en la capital cubana. El Centro Gallego los vence con marcador de dos a cero el 24 de Junio, mientras que el Juventud Asturiana lo hace tres a dos, el primero de Julio, mientras que el Iberia los despide con un 2-1, el 7 de Julio.

Con 1935 llegaba el reto de repetir el título Centroamericano logrado en los terrenos del Gran Stadium Cerveza Tropical, con ese objetivo la Federación de Futbol de La Habana designó a 16 jugadores para viajar a San Salvador. Los elegidos fueron: Luis Miguel López y Bonifacio “Boni” Campos como porteros. Los defensas José Antonio Magriñá, Jacinto Barquín, Juan Vila y Gabriel Becerra. Bolillo Rodríguez, Wilfredo Ortega, José Olmedo y Marcelino Quiriello en la media cancha y los delanteros Mario Sosa, Pedrito Ferrer, Miguel Requejo, Rolando Rosillo, Antonio Flores y Andrés Rodríguez. Al frente de la Delegación viajó el Señor Ignacio Montalvo Casas mientras que como coach hizo el viaje  el húngaro Károly Katzer.

Sin embargo la retención del título comenzó a frustrarse desde antes que el equipo viajara a tierras centroamericanas. Los problemas comenzaron durante la preparación al ausentarse de las prácticas algunos de los seleccionados por problemas particulares por lo que fueron eliminados del equipo, tampoco el Campeonato Provincial ayudó mucho, ya que los seleccionados no podían concentrarse en la preparación con el seleccionado nacional, por último, justo antes de viajar Pelayo García puso problemas para viajar y fue dejado en La Habana.

Las cosas se complicaron aun más en El Salvador, no solo por la derrota inicial frente a los locales (1-4, el 23 de Marzo en el Estadio Nacional Flor Blanca en San Salvador) sino también por la agresión del árbitro central de ese juego Núñez Cortina sobre el jugador cubano José Olmedo, lo cual desmoralizó por completo a la delegación.

Dos días después en la misa sede los cubanos derrotan claramente a Honduras 3-0 y el 27 lo hacen apretadamente frente a los guatemaltecos 2-1, así en una situación muy complicada los aun campeones debieron enfrentar los encuentros contra los dos mejores equipo del certamen: México y Costa Rica, obligados a ganar ambos encuentros si querían mantener el título de Campeones.

Pero querer y poder no es lo mismo y nuestros muchachos pudieron comprobarlo de inmediato, cuando se enfrentaron a la selección mexicana el 30 de Marzo en el “Flor Blanca”. En busca de comenzar a tejer el milagro los cubanos saltaron a la cancha con Campos, Magriñá, Becerra, Olmedo, Wilfredo Ortega, Marcelino Quiriello, Ferrer, Barquín, Miguel Requejo, Andrés Rodríguez y Mario Sosa. Apenas iniciado el encuentro (minuto 3) Luis Pérez adelanta a los aztecas, sin embargo Miguel Requejo logra nivelar las acciones al 26, pero al 33 Hilario López vuelve a adelantar a los mexicanos ventaja que sería ampliada por el mismo López a los 44, Julio Lores a los 53, Felipe Rosas a los 62 y de nuevo Lores a los 76, para el contundente 6-1 a favor de los mexicanos.

Quedaba pues para el cierre una Costa Rica deseosa de sacarse la espina de aquella derrota en el estadio de La Tropical cinco años atrás. Solo un día después de la paliza recibida frente a México los cubanos salieron al Flor Blanca para enfrentar a los ticos con varios cambios: Luis Miguel López remplazó a  Bonifacio Campos bajo los palos, mientras que Manuel Vila hizo pareja con Becerra en lugar de Magriñá en la defensa, mientras  Bolillo remplazaba a Olmedo, para conformar el medio campo con Marcelino Quiriello y Wilfredo Ortega. Al frente Rolando Rosillo tomó el lugar de Ferrer para acompañar en el ataque a Barquín, Requejo, Rodríguez y Mario Sosa.

Desafortunadamente los cambios no resultaron el efecto esperado y los ticos tomaron revancha de la derrota en predios tropicalinos, al derrotar a los nuestros 2-1, precisamente el mismo marcador con el que habían caído en La Habana. El gol cubano fue anotado por Andrés Rodríguez.

Con cubanos y salvadoreños empatados se hacía necesario un partido de desempate entre ambos equipos para definir el cuarto puesto, pero el mismo nunca se efectuó debido a las pésimas condiciones en que quedó el terreno después de las pruebas ecuestres y no haber tiempo para mejorar sus condiciones antes de que los cubanos, que ya tenían pasaje de regreso para el 5 de Abril, regresaran a La Habana, por lo que se decidió otorgar dos terceros lugares.


En 1936 nos visita el Atlante de México.
 
Centro Gallego equipo que se consagró Campeón de Cuba cuatro años consecutivos (1937, 1938, 1939, 1940)



En Julio de 1937 el equipo cubano del Centro Gallego parte hacia Colombia para ser temporada en el país Sudamericano y durante la cual participaron en los Juegos por el Centenario de la Ciudad de Cali en el cual participaron además un conjunto de Ambato (Ecuador), la Selección Jalisco de México, el Independiente Rivadavia de Argentina, una selección Colombina (nombrada por algunas fuentes como Deportivo Cali) y Panamá.


Tras su victoria en su primer encuentro los cubanos debían enfrentarse al seleccionado mexicano que había iniciado el torneo con un resultado adverso, lo cual hacía a los nuestros ligeros favoritos para el encuentro entre ambas selecciones.

Para este encuentro Cuba saltó al terreno de juego con Benito Carvajales en la puerta; Manuel Chorens y Jacinto Barquín en la defensa; Bolillo, Sergio y Berges como medios mientras que José Magriñá, Fernando Tomás, Mario López, Héctor Socorro y José Turco formaron en la delantera. Por su parte México lo hacía con Pérez debajo de los tres palos, Gross y Navarro como defensas; Ortega, Pepiño y Sánchez como medios y Fernández, Castelianos, Prieto, Moreno y López en la delantera. El árbitro del encuentro fue el señor Kurtz.

Fueron los cubanos los que pusieron los goles y el futbol ante un conjunto mexicano que se dedicó a jugar brusco y a infringir cuanta regla del futbol existiera bajo la mirada cómplice de un árbitro cuya actuación no disimula en catalogar como pésima la prensa local.

Desde el mismo inicio del encuentro el conjunto habanero se lanza al ataque y a los 10 minutos llega la primera ocasión clara cuando el extremo izquierdo, Turco realiza una brillante jugada personal llega a la portería mexicana pero falla en la definición. Solo dos minutos más tarde es Socorro el que lo intenta, tras recibir un pase desde el mediocampo, dribla a varios zagueros mexicanos pero el arquero Pérez lo despoja del balón lanzándose a sus pies.

El gol rondaba la portería mexicana y llega a los 18 minutos. Socorro recoge un balón y templadamente lo coloca para que Mario López lo levante y de cabeza habilite a Tomás que sin detenerse suelta un fuerte disparo y manda el balón al fondo de las redes, justo premio al mejor sobre la cancha. 

 

Minutos más tarde Turco vuelve a insistir y tras recibir un pase desde el sector defensivo suelta un cañonazo que se va apenas desviado del arco azteca.


Sin respuestas para el virtuoso juego de los “gallegos” los mexicanos apelan al juego brusco y peligroso, buscando siempre al jugador y no al balón, bajo la mirada cómplice de Kurtz, lo que hace que Berges cansado de tanta impunidad tome la justicia por cuenta propia y le deja un no me olvides a uno de los jugadores mexicanos.

Los cubanos campearon el temporal de patadas y jugadas bruscas durante el resto del primer tiempo (en el que vuelven a estar a punto de anotar a través de Tomás) y el comienzo del segundo hasta que a los 10 minutos de ese periodo Sergio se escapa y cuando se dispone a chutar recibe un patadón de un defensa rival, dejando al cubano rodando  por el suelo completamente sin sentido.

Chorens y el resto del seleccionado cubano se avalanchan sobre el juez del partido pidiendo justicia y este decide expulsar al agresor lo que fue como abrir la caja de Pandora, pues mientras Sergio era conducido en ambulancia al hospital mostrando claras muestras de dolor, en el terreno se armó una batalla campal en la que los puños volaron de un lado a otro y que solo la intervención de entrenadores y masajistas logró controlar.

Tras calmarse los ánimos Tuñas entra en sustitución de Sergio, pero el extraordinario delantero cubano se dedica al juego brusco más que a demostrar su clase goleadora por lo que es sustituido. Lo mismo ocurre con Chorens que es remplazado por Magriñá.

Con el juego corriendo por los mismos causes los mexicanos reciben dos tazas de su propia medicina y primero es Prieto el que tiene que ser sustituido por Fernández tras un encontronazo con uno de los jugadores cubanos y minutos más tarde es el recién ingresado el que sufre las consecuencias y tiene que abandonar el encuentro, siendo sustituido por el propio Pietro.

Y si como el hecho no fuera lo suficientemente anecdótico, los mexicanos añadieron otro más cuando aprovechándose de una de las tantas interrupciones hicieron entrar al campo de juego un jugador extra, el cual logró jugar varios minutos antes de que los del Centro Gallego se dieran cuenta de la artimaña y lograran que el árbitro lo expulsara.

A los 30 minutos Cuba ejecuta un tiro de esquina que es aprovechado por Turco para empujar el balón al fondo de las redes para el 2-0 a favor de los cubanos, gol este largamente protestado por los mexicanos que se aglomeraron alrededor del árbitro y presionaron para que este invalidara el gol, pero Kurtz se mantuvo firme y el gol subió al marcador.

Pero el apetito de gol cubano aun no estaba saciado y Turco vuelve a escaparse por su banda y centra para Tomás que con disparo alto y cruzado vence al portero mexicano, tres cero y victoria clara.

Sin embargo el júbilo del triunfo se transformaría en angustia y tristeza con el pasar de las horas posteriores al partido.

Tras los primeros exámenes y leve mejoría  de Sergio el jugador cubano es dado de alto de la clínica a la que había sido trasladado para que su observación continuara en las habitaciones del hotel donde se encontraba la delegación, pero con el trascurso de las horas el cuadro del mediocampista cubano comienza a deteriorarse por lo que es trasladado a la clínica Quiñones en donde los doctores deciden que es necesario intervenirlo quirúrgicamente pero su delicado estado de salud hace demasiado riesgosa la operación. Es por ello que se recurre a una transfusión sanguínea la cual se realiza en horas de la tarde con sangre donada por su propio hermano, también integrante de la delegación.

La medida parece ser acertada y hay una cierta mejoría en la salud de Sergio, por lo que a la una de la mañana del 25 de Julio los doctores Quiñones y Octavio Machado, un médico cubano que acompañaba a la delegación deciden iniciar el procedimiento quirúrgico, sin embargo media hora más tarde y a pesar de los esfuerzos médico Sergio pierde su batalla contra la muerte.

Al momento de su muerte Sergio Alonso López contaba con apenas 25 años y dejaba una esposa y dos hijos.

La noticia de su muerte estremeció no solo a toda la delegación cubana de la que se temió abandonara los juegos, sino a todos los participantes en la competencia y al pueblo de Cali que acudió de manera multitudinaria al sepelio del jugador.

En medio del dolor le toco al equipo cubano enfrentar al rival más cualificado de los presentes el torneo y si sorprendió a todos que los cubanos se presentaran al terreno de juego sin apenas tener tiempo para asimilar la pérdida de su compañero más sorprendente y admirable fue ver a Juan, el hermano de Sergio, ocupar su lugar en el medio campo. Berges y Bolillo lo acompañaron en el medio campo, mientras que Barquín y Chorens formaron en la defensa, por delante del arquero Carvajales, quedando el ataque en las piernas de Magriñá, Tomás, Socorro, Mario López y Turco.

Los argentinos quisieron poner más precisión sobre los cubanos protestando por la decisión de colocar como juez central al Señor Richard Mayr, por lo que fue necesaria una reunión entre los entrenadores de ambos equipos tras la cual los gauchos aceptaron la designación de Mayr así como la de los líneas Rojas y Lenis.

La presión pareció no afectar a los cubanos quienes tras los noventa minutos de partido terminaron llevándose la victoria con marcador de 2-0.

Para cerrar el campeonato los cubanos debieron enfrentarse el 2 de Agosto a la selección local  y los visitantes salieron desde el mismo comienzo a dejar las cosas claras.


 

Apenas iniciado el encuentro Bolillo recupera un balón se lo cede a Berges quien conecta con Turco y este se lo pasa a Tuñas para que el Romperredes con un de sus potentes remates anote el primer gol.


Tras el gol los locales se lanzaron a la ofensiva y en varias ocasiones pusieron en peligro la puerta cubana, minutos en los cuales parecía eminente que cayera el gol colombiano, sin embargo los cubanos reaccionaron y Turco casi pone el segundo con un tiro rasante que obliga al portero colombiano Álvarez a lucirse para contener el disparo.

A los 15 Tuñas recibe un pase y como un bólido sale disparado hacia el marco colombiano y de un verdadero cañonazo pone el segundo gol cubano.

Con el orgullo herido los colombianos se lanzan en maza al ataque acorralando a los cubanos en su área sin embargo y a pesar del constante bombardeo el gol no llega, primero Chorens hace una salvada milagrosa y después el meta cubano con la punta del pie evita un gol casi seguro tras la salida de un corner.

En medio de la presión Turco recoge un balón y avanza sobre el arco cafetero y lanza un disparo suave que se le escapa al portero local y le cae a Tuñas para que este marque su tercer gol de la tarde.

Antes de finalizar la primera mitad los esfuerzos de los locales tuvieron recompensa a sus esfuerzos cuando Meléndez logra enviar el cuero al fondo de las redes.

Para el segundo tiempo las cosas no cambiaron con los colombianos dominando y los cubanos mostrándose peligrosos en el contragolpe, como a los 14 minutos cuando Turco suelta un centro que es recogido por Mario López que dispara a gol pero Álvarez recoge el esférico sin embargo en medio de una jugada confusa termina introduciendo el balón en su propio marco, gol que es anulado por carga ilegal sobre el portero.

El resto del partido se mantuvo con los colombianos presionando pero sin lograr una defensa cubana que estuvo a la altura y logró mantener la ventaja de 3-1 con la que terminaría el partido resultado que le daba a los cubanos el título de campeones.

Concluido el torneo los cubanos viajaron a la capital colombiana para enfrentar a selecciones de dicha ciudad.

En el primer partido los cubanos arrollaron a los locales con marcador de 7-0 mientras que en el segundo jugad el domingo 8 de Agosto el triunfo de los Alacranes sobre la selección A de Bogotá resultó aun más abultado 9-2, con Mario López y el Romperredes Tuñas marcando dos goles per cápita en la primera mitad en la que los locales solo alcanzaron a descontar a través de Mier. 


 
El segundo tiempo tuvo un nombre: Tomás, y es que el delantero cubano marcó 4 de los cinco goles cubanos en esa mitad, dominada totalmente por el Centro Gallego que llegaría a tener ventaja de 7-1 antes de que cayera el segundo gol bogotano tras el cual llegarían otros dos a favor de los gallegos. 




 
Quedaba pues el Independiente Rivadavia, el mismo equipo al que los cubanos habían vencido por dos a cero en Cali, partido que atrajo gran atención del público bogotano debido a las tremendas actuaciones de ambos equipos frente a las selecciones un partido en el que las apuestas se inclinaban levemente a favor de los gauchos muy a pesar de la reciente victoria cubana sobre los argentinos.

Más de diez mil almas se reunieron en el Hipódromo de Bogotá para observar el match que sería dirigido por el señor Kowell.




 

Argentina movió el balón y buscó pronto la portería cubana, pero Chorens corta el avance y conecta con el interior izquierdo: Mario López, que habilita a Tuñas que marca el primer gol cubano cuando apenas transcurrían apenas tres minutos de juego.


El gol tempranero levanta el ritmo del partido con los argentinos lanzándose en busca del empate y los cubanos buscando ampliar la ventaja, se suceden las ocasiones en una y otra portería sin que el gol caiga, unas por la intervención de los arqueros, otras por la de los defensas o de los palos a donde fueron a dar dos de los remates del Rivadavia que parecían más cerca del gol.

Sin embargo es nuevamente Tuñas el encargado de mandar el cuero al fundo de las redes para el dos a cero a favor del Centro Gallego, demostrando una vez más la efectividad del juego cubano, mucho más pragmático que el de los sudamericanos dedicados a un juego más vistoso adornado con hermosas filigranas que no producen el efecto deseado.

El juego pegajoso y correoso de los cubanos hace que Kowell quiera expulsar a Mario López pero el público considera que es excesivo el castigo sobre el interior cubano y se lo hace saber al juez central que increíblemente da vuelta atrás a su decisión y Mario permanece en el campo.

Los ataques se siguen sucediendo sobre ambos marcos y en uno de los ataques se decreta una falta penal sobre el Centro Gallego que es bien detenido por Carvajales que es premiado por el respetable con una ovación.

Antes de que finalice el primer tiempo los Alacranes tienen que introducir varios cambios debido a lesiones, así Berges, medio derecho, debe ser sustituido por Juan Alonso y Magriñá ,el ala izquierda, le da paso a Héctor Socorro.

Tras el descanso los argentinos buscan el descuento y acorralan a los cubanos en su área, sin embargo la defensa cubana se luce y Carvajales luce esplendido con espectaculares intervenciones que harían a la prensa local llenar de elogios al portero cubano “Que gran portero es este hombre; listo, Sereno y ágil, adivina el ataque y lo tapa con una precisión admirable” escribía al día siguiente en el diario el Tiempo el reportero que cubrió el partido.

En medio de la presión argentina llegaba una nueva bofetada cubana, Turco y Mario se combinan para habilitar a Tuñas y el infalible Romperredes pone el tercer gol para los Alacranes, que añadirían el cuarto a cinco minutos del final gracias a un potente disparo de Socorro.

La revancha llegaría el domingo 22 de Agosto y los argentinos saltaron ese día con Zurdo en la puerta; Malfati y Ponce en la defensa, Ross, Sansone y Martínez en el medio; Peraso, Ciano, Larrañaga, Flores y Cuello en la delantera. Por su parte los cubanos tuvieron a Carvajales en el pórtico, Barquín y Chorens como dupla defensiva, Bolillo, Bolero y Berges integraron la media dejando la delantera para Turco, Tuñas, Mario López, Torres y Magriñá.

Los cubanos buscaron pronto el marco rival y en el primer avance Zurdo apenas logra desviar a corner lo que parecía el primer gol de la tarde, minutos más tarde un nuevo ataque cubano y otro corner a su favor sin consecuencias para los argentinos que de a poco empiezan a tomar la manija del encuentro aunque Cuba sigue probando a la defensa gaucha que se salva gracias a las grandes intervenciones de Ponce y Malfati.

Llega el primer gol de la tarde a cuenta de los argentinos, una excelente combinación entre Larrañaga, Flores y Cuello terminó con un espectacular remate desde casi 30 metros de este último que va a parar al fondo del marco cubano.

Con la mínima ventaja argentina se va al descanso y tras la reanudación los cubanos empujan pero los del Independiente se ven sólidos en todas sus líneas mientras que la delantera cubana no muestra su eficacia de otras veces.

Transcurridos 30 minutos de la segunda mitad una excelente combinación entre Peraso y Ciano deja el balón a los pies de Larrañaga que bate a Carvajales para el 2-0 argentino que marcaría el tercero y último de la tarde a través de Ciano.

Concluido el periplo sudamericano y en ruta a casa los del Centro Gallego hacen escala en Costa Rica para una serie de encuentros con clubes locales. A tierras costarricenses llega el grupo de jugadores conformado por Benito Carvajales era el portero, Manuel Chorens, Jacinto Barquero y Joaquín Arias formaban la defensa. En el mediocampo formaban José A. Rodríguez, Juan Ávila, Berges y Tapia, mientras que al frente estaban Mario López, Juan Tuñas, Héctor Socorro, José Magriñá, Fernando Tomás y José Turco.
Para esta serie se acordó que el equipo cubano jugara cuatro partidos y además que se otorgaran tres trofeos obsequiados por casas comerciales de San José; uno al vencedor de la temporada internacional; uno al equipo que más goles anotó en un partido y el tercero al vencedor del partido entre el Gallego y el Libertad.



 
 
Los del Centro Gallego abrieron jugando contra el Orión FC en el Estadio Nacional bajo la dirección de Martín Quiroz. Siendo la victoria para los ticos con marcador 4:2, anotando por los locales: Piedra, Salas y Durán en dos ocasiones, mientras que por antillanos lo hacían el Romperredes Tuñas y Mario López.

Al domingo siguiente en el mismo escenario los cubanos tuvieron enfrente al CS Cartaginés equipo al que le devolvieron el 4:2 que les había propinado el Orión en la fecha anterior. Por los locales marcaron Quesada y Cruz, mientras que por los cubanos nuevamente el Romperredes, Héctor Socorro (en par de ocasiones) y Fernando Tomás encontraron el fondo de las redes. El partido fue dirigido por el señor Jorge Pastor Durán.





Con la serie empatada los Alacranes se dispusieron a enfrentarse al Libertad. El partido se jugó el 17 de Septiembre en el Estadio Nacional. Los subcampeones ticos de 1936 se reforzaron para este encuentro y en la media cancha alineo a Mario Varela del Herediano, mientras que en la delantera usaron a Guido Matamoros del Orión y Guillermo “Pizote” Durán del Gimnástica. 


Los del Centro Gallego por su parte alinearon, “casi”, su equipo de lujo con: Carvajales bajo los tres palos por delante del cual estaban Chorens y Barquín, el mediocampo estuvo conformado por José A. Rodríguez, Juan Ávila y Berges, mientras que la delantera estaba conformada por Magriñá, Fernando Tomás, Héctor Socorro, Mario López y José Turco. Llamando mucho la atención de que no se incluyera a Tuñas quien había marcado un gol en los dos partidos anteriores.


El conjunto cubano fue el que mejor juego puso sobre el gramado desde el mismo inicio del encuentro pero en el primer tiempo no logró capitalizar su excelente juego mientras los ticos mostraron una capacidad increíble en frente del marco gallego. Al minuto diez Macho Madrigal marcó de penal el primer gol de los locales y a los 30 minutos Jorge Dávila anotó el segundo y diez minutos más tarde Madrigal enviaba al fondo de las redes un centro raso desde la izquierda para el 3:0, marcador con el que se fueron al descanso.

Apenas iniciado el segundo tiempo el árbitro pita una mano al borde del área cubana y Macho Madrigal, el verdugo del primer tiempo, ejecutó el tiro libre clavando su cañonazo en las redes para el 4:0. El cuarto gol lejos de amilanar a los cubanos pareció herirlos en su amor propio y fue así que el gran Héctor Socorro puso el primero de los nuestros y cinco minutos más tarde volvía a descontar.

Apenas se reinició el encuentro los gallegos recuperaron el balón Turco lanzó un centro y Tomás cabeceo el balón al fondo de las redes para el tercer gol de los cubanos. Con tres goles en siete minutos los cubanos se agigantaron y se lanzaron en busca del empate, mientras que la defensa del Libertad hacía todo lo posible por mantener la mínima ventaja algo que lograron con éxito para llevarse la victoria del encuentro.








El 24 de Septiembre, se jugó el último partido de la serie y el rival era el Herediano, Campeón Tico de ese año. El partido se efectuó en el Estadio Nacional bajo las órdenes de Martín Quiroz y los cubanos fueron una tromba sobre el terreno llevándose una victoria categórica: 6-0 con goles de Mario López (2), Héctor Socorro (2) y Fernando Tomás (2).

Con esta victoria el Centro Gallego empató la serie y se llevó el trofeo obsequiado por la casa comercio El Espejo por ser el equipo que anotó más goles en un partido.

En Enero de 1938 nos visita el Euzkadi y en su primer encuentro se enfrentan al Juventud Asturiana en un partido que fue un verdadero festival de goles y que terminó empatado a cuatro goles. Una semana más tarde el 23 de Enero los vascos vencen al Centro Gallego con marcador de 3-0 y lo mismo hacen contra la selección de La Habana, el 28 de Enero pero a esta con marcador de 2-0 para cerrar contra el Juventud Asturiana al que vencen con marcador de 3-2.

En Mayo y tras una fallida estancia en Argentina el equipo Euzkadi regresa a La Habana enfrentando en su primer partido, el 29 de Mayo, vencen a la selección cubana con marcador de 4-0. Su segundo juego es frente a una selección habanera a la que vencen por dos a cero y cierran con otra victoria sobre la selección cubana.

En Junio Cuba se convertía en el primer país caribeño en asistir a una Copa del Mundo, la selección cubana llegaba a la cita mundialista sin tener que jugar ningún partido eliminatorio tras el retiro de Estados Unidos, Colombia, Costa Rica, México, El Salvador y Surinam equipos que habían sido encuadrados con los cubanos en el Grupo 11 de dichas eliminatorias.

Sobre los integrantes de aquella expedición existen aun divergencias, pues mientras algunas fuentes mencionan al Juventud Asturiana Arturo Galcerán Nogués, otras omiten su presencia, lo mismo ocurre con los jugadores Francisco Santos Díaz y Francisco “Panchito” Socorro Varela, que son omitidos en la mayoría de las fuentes algunas aseguran que fueron nombrados en el equipo pero quedaron en la Habana a la espera de viajar en caso de ser necesitado. Tampoco escapa el entrenador del equipo José “Pepe” Tapia el cual es listado por algunos como un jugador más y añaden a Jesús Gironella como sus asistente.

Segura pues es la presencia en aquel equipo de los jugadores del Club Deportivo Centro Gallego: Benito Carvajales Pérez, Juan Alberto Alonso López, José Antonio “Bolillo” Rodríguez Fernández, Manuel “Velero” Chorens García, José Antonio Magriñá Rodeiro, Tomás Fernández Ruiz, Juan “Romperredes” Tuñas Bajeneta, Juan José Ayra Martínez, Carlos Oliveira Hernández. Joaquín “Bolero” Arias Blanco, Jacinto “Barquín” Rivero, Arturo Galcerán Nogués de los Toros del Juventud Asturiana. Completando la lista Pedro “Pedrito” Ferrer Mula, Pedro Manuel Berges Naval, Mario Sosa Casquero y Héctor Socorro Varela de los Leones del Iberia FC.


 
El 5 de Junio en Stade Munnnicipal, Toulouse ante 6 000 espectadores debutaban los “inexpertos” cubanos contra un equipo mucho más curtido y claro favorito Rumania, pero la rapidez de los cubanos unido a una extraordinaria actuación de Carvajales en la puerta fueron demasiado para los europeos que no pudieron doblegar a los antillanos cediendo un empate a tres goles.

Además de Carvajales, Cuba alineó a Barquín y el Capitán Chorens en la defensa, Bolero, Bolillo y Berges en el centro de campo y una delantera de lujo con Magriñá, Tomás, Socorro, el Romperredes y Sosa.

Bindea adelantaba a los rumanos a los 38 minutos pero Socorro empataba el partido tres minutos más tarde marcador con el que se irían al descanso. Magriñá adelantaba a los nuestros a los 61 y cuando parecía que el triunfo se iba del lado cubano apareció Baratky para empatar el encuentro a los 88 y mandar el juego a los 30 minutos de alargue. Nuevamente Magriñá adelantó a los cubanos a los 93 minutos (la FIFA otorga este gol a Héctor Socorro a los 103’) pero los rumanos volvieron a empatar esta vez a través de Dobay al minuto 101, resultado con el que se terminaría el juego.




Cuatro días después el 9 de Junio en el mismo escenario se jugó el partido de desempate entre ambos equipos. Para sorpresa de todos Ayra apareció bajo los tres palos en lugar de Carvajales, uno de los héroes del partido anterior y que se encontraba comentando el partido para una emisora de radio y si la labor de Benito en el partido del 5 de Junio había sido excelente la de Ayra no se quedó atrás con intervenciones extraordinarias.
Tal y como en el primer encuentro fueron los europeos los encargados de romper el empate a cero goles cuando Dobay lograba enviar el balón al fondo de las redes cuando transcurrían 35 minutos de juego. Héctor Socorro sería el encargado de igualar el partido a los 51 minutos y sólo seis minutos después Tomás Fernández adelantaba a los cubanas en una jugada que algunos mencionan como fuera de juego, pero que el arbitro dio como buena, algo que no sucedería con el gol rumano Baratky que sería anulado por tal motivo.
Con la victoria Cuba pasaba a los cuartos de final, convirtiéndose no solo en el primer equipo de la zona Note-centroamericana y caribeña en ganar un partido en Campeonatos Mundiales en suelo europeo, si no también el primero en alcanzar esta instancia en este tipo de torneo en el viejo continente.
Esperaba en esta fase un descansado equipo sueco que había llegado a esta fase sin haber tenido que jugar en la primera ronda en la que su rival debió ser el equipo de Austria nación que había sido anexada por Alemania.


El 12 de Junio saltaban once cubanos en busca de un nuevo milagro: Carvajales – Barquín, Chorens, Bolero, Bolillo - Berges, Pedrito Ferrer - Tomás, Socorro, Tuñas y Alonso fueron los hombres enviados por Tapia al terreno del Stade de Fort Carree de Antibes, un terreno enlodado y en pésimas condiciones que dificultaba el juego de continuos pases de los antillanos y que influyó mucho, según la prensa internacional en varios de los goles escandinavos que pudieron haber sido evitados de no haber sido por el lodazal y huecos en la portería defendida por Carvajales quien a pesar de la goleada fue considerado de como uno de los mejores jugadores del partido.

A los pocos minutos de iniciado el partido Wetterstrom se escapó entre las defensas cubanas y avanzó en línea recta sobre la  portería defendida por Carvajales muestra su calidad evitando el gol sueco.

Cuba respondió casi de inmediato y por medio de Alonso y Socorro llevaron cierto peligro sobre el marco defendido por Abrahamsson pero la defensa sueca se las arregló para disipar los mismos.

A los 9 minutos llegaba de iniciadas las acciones a través de Harry Andersson a quien, como recuerdo de este partido le quedaría el apodo de “Cuba”, Wetterstrom se reivindicaría de su falla inicial añadiendo dos goles a los 32 y 37 minutos, pese a lo cual los cubanos no se desalentaron y buscaron la portería rival pero a la mala suerte se ensaño con los nuestros y boleros tuvo que ser retirado del campo a los 41 por una lesión y un minuto más tarde Abrahamsson le detenía un penalty a Tomás Fernández.

Wetterstrom añadiría un tercer gol justo antes de que finalizara el primer tiempo y así se mantendría el marcador hasta los diez últimos minutos de juego donde los cubanos desgastados por el duro bregar contra los rumanos en días anteriores y con el barrizal del Antibes fueron completamente borrados por los escandinavos que marcaron cuatro goles por intermedio de Keller a los 80, Henry Anderson apenas un minuto más tarde, Nyberg pondría el suyo a los 84 y Anderson cerraba la cuenta a los 89 minutos con su tercer gol de la tarde.